Punta del Este ya no es solo un destino de enero. Según notas recientes de la prensa especializada en turismo, la costa de Maldonado está promoviendo la primavera como una época para disfrutar con calma, antes de que lleguen las multitudes del verano.
Mariscos en el puerto. A fines de septiembre, el puerto de Punta del Este fue sede de un festival de mariscos con restaurantes que cocinaron la pesca local, una forma de mostrar la identidad marinera de la ciudad. En la misma época hubo una feria de comida artesanal en la Plaza México.
Vino y campo. Las catas y visitas a viñedos en la zona de Garzón suman una propuesta que no depende del clima de playa. El Tannat, la cepa emblemática de Uruguay, es el gran protagonista de estas experiencias.
José Ignacio, sin apuro. El balneario de construcciones bajas y estilo boutique se vende en primavera como un lugar de ritmo lento, con cocina de autor, arte y arquitectura frente al Atlántico.
Estadías más largas. Las notas también señalan un perfil de visitante que se queda más tiempo, con interés de trabajadores remotos e inversores. Aclaran que no hay cifras verificadas que confirmen esa demanda.
Una advertencia útil. La economía del balneario sigue siendo muy estacional. Quien viaje en primavera debería confirmar con anticipación fechas, menús y horarios de transporte, porque no todo funciona como en temporada alta.
Nuestra lectura. La primavera es una buena oportunidad para conocer Punta del Este con menos gente y precios más accesibles que en enero, sobre todo para quienes buscan gastronomía y bodegas.