Las mejores cosas que ver y hacer en José Ignacio, Uruguay

Hay mucho que hacer en la ciudad costera de José Ignacio, Uruguay

Al pasar por el centro de Punta del Este, la primera impresión es que se trata de un lugar elegante y concurrido. Al pasar por La Barra, a las afueras de Punta del Este, puede que no le parezca lo suyo si no le gustan las ciudades de surf. Sin embargo, si lo que busca es algo tan relajado que le haga recordar cómo es el silencio y la tranquilidad absolutos, entonces debería dirigirse a José Ignacio, en Uruguay, y esto es lo que debe hacer cuando llegue.

Disfrutar de la vista desde el Faro

El principal punto de referencia de la ciudad es el faro de José Ignacio, que se ha colocado para advertir a los viajeros marítimos de la existencia de un afloramiento rocoso justo debajo. Varias de las pequeñas ciudades costeras de Uruguay tienen faros similares a éste, al que se puede entrar y subir las escaleras de caracol de su interior para obtener una gran vista panorámica de la costa y de la pequeña ciudad desde el balcón circular.

Surf en La Barra

Si quiere que su sangre bombee un poco y ver algún lugar nuevo, puede subirse a uno de los autobuses que se dirigen al oeste hacia Punta del Este, o incluso a la capital de Montevideo, y saltar a la fría ciudad surfera de La Barra. A tan sólo 10 minutos de Punta del Este, notará al instante el ambiente surfero, con tiendas de surf en las que podrá comprar y alquilar tablas para adentrarse en el oleaje y dar lo mejor de sí para coger unas cuantas olas.

Pasar un día en la Laguna de José Ignacio

Elemento natural

La laguna que lleva el mismo nombre que el pueblo también lleva la misma tranquilidad, y puedes pasar un día tranquilo alquilando una bicicleta o dando un paseo a caballo hasta la laguna. Haga un picnic, pasee por la laguna y nade todo el día hasta que regrese con la hermosa puesta de sol en la mira.

Cena en el Parador La Huella

La mayoría de la gente está de acuerdo en que es el mejor restaurante de la ciudad, especialmente si buscas marisco fresco. Puedes sentarte en su patio, casi al alcance de tu comida. Enormes tentáculos de pulpo a la parrilla, pescados del día condimentados y asados a la parrilla y platos tradicionales y contundentes como el filete con patatas fritas o la milanesa: todo está aquí, y todo está sabroso.

Pasear entre esculturas en la Fundación Pablo Atchugarry

Hay mucho que ver: desde un edificio de exposiciones hasta un auditorio, un escenario al aire libre, un espacio para clases de arte y una colección de obras de Atchugarry, el escultor abstracto. El recinto, lleno de arte, es un espacio encantador. No se pierda el taller del artista y el extenso Parque de Esculturas, donde las obras de artistas locales e internacionales están repartidas por la vegetación.

Pasar el rato en La Susana

Bienvenido al lugar para ver y ser visto entre las dunas de la Playa Mansa. En el lado oeste de José Ignacio, el Bar y Restaurante La Susana Beach atrae a los clientes con su combinación de ensueño: una ubicación de ensueño en la playa y cócteles especiales como el Clericó, un ponche a base de vino que se sirve por jarra. Siéntese a la sombra de una pérgola de bambú o reclínese en un cómodo sofá mientras la multitud vestida de microbicicletas posa con ganas.

Practicar yoga en el Shack

¿Qué mejor lugar para practicar su flujo de yoga y meditación que este retiro de bienestar multidisciplinar junto a la playa, ubicado en uno de los retiros boutique más modernos del país, Bahía Vik? Si se aloja por una noche, podrá elegir entre suites llenas de arte y bungalows independientes con ventanas del suelo al techo. Todos están situados entre las dunas cerca de Playa Mansa, y podrá practicar diariamente Vinyasa yoga en un espacio de bienestar sereno, decorado con los tonos naturales del ratán y las tablas de madera de miel.

Picnic en la Bodega Garzón

Este mundo del vino de diseño sostenible fue la primera bodega sostenible con certificación LEED fuera de Norteamérica. Está rodeada de terrazas panorámicas en Maldonado, cerca de Punta del Este, en la costa este. Hay un recorrido por los viñedos y ahora un lujoso Club Garzón, sólo para socios, con fachadas de cristal, que se suma al restaurante de 120 plazas con vistas al campo, las colinas y los viñedos de los alrededores. Venga a hacer un picnic entre los viñedos, a dar un paseo en globo y a beber un Albariño Reserva, con aromas de melocotón blanco, cítricos y jazmín.

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